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¿Qué es el entrenamiento del olfato y por qué genera tanto interés durante la pandemia?

Tiempo de Lectura: 6 minutos

“Es como si una barrera invisible me separara de la realidad”, relató Saulo. “Es como si mis memorias hubieran sido borradas”, señaló Ana.

“Para mí todo huele a lo mismo”, afirmó Virginia.

Saulo y Ana viven en Brasil, Virginia es mexicana pero reside en Estados Unidos. Los tres perdieron el sentido del olfato, y en algunos casos del gusto, debido al nuevo coronavirus.

BBC Mundo los contactó a través de AbScent.org, un sitio en internet que ofrece ayuda a quienes se quedaron, total o parcialmente, sin la capacidad de percibir olores.

“El 13 de marzo tenía en el grupo de Facebook unas 1.500 personas”, señaló a BBC Mundo Chrissi Kelly, fundadora de AbScent.

“Ahora tengo tres grupos de Facebook con unos 11.000 miembros en total. Comenzaron a contactarme de pronto desde Irán, Italia, España y luego muchas personas de América Latina”.

“El sitio se volvió un barómetro del impacto del coronavirus”.

En AbScent, los usuarios hallan información sobre una terapia que si bien ya se ofrecía antes de la covid-19, está ganando popularidad debido a la pandemia.

La terapia es el “entrenamiento olfatorio”, una serie de ejercicios para recuperar la percepción de olores, y en el caso de muchas personas, un sentido de normalidad en sus vidas.

¿A qué se debe la pérdida de olfato y cuál es su costo emocional?

¿Cuán efectiva es la rehabilitación olfatoria y cuál es su base científica?

La pérdida de olfato y sus causas

Numerosas investigaciones establecieron una conexión entre los problemas de olfato y el nuevo coronavirus.

“En nuestro estudio, que se realizó incluyendo 15 hospitales en toda España, de 989 pacientes con covid-19 un 53% tenían alterado el olfato”, señaló a BBC Mundo Adriana Izquierdo Domínguez, especialista en alergología del Centro Médico Teknón en Barcelona y miembro de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL).

Pero el nuevo coronavirus es solo la más reciente de una larga lista de posibles causas.

Patricia Portillo Mazal, otorrinolaringóloga y especialista en olfato y gusto del Hospital Italiano en Buenos Aires, explicó que “una de las causas más frecuentes de la pérdida de olfato son las infecciones virales, como el resfrío y la gripe”.

Otro origen común son los golpes en la cabeza o la cara que dañan alguna parte del sistema olfatorio, agregó la experta.

A veces no se llega a identificar el motivo de la pérdida de olfato, que puede además tener diferentes grados.

“Se habla de anosmia cuando no se percibe ningún olor y de hiposmia cuando la percepción es parcial”, explicó Portillo Mazal.

“Pero a veces lo más limitante todavía es la llamada parosmia, los olores distorsionados, cuando un café te huele distinto a lo que recordabas, muchas veces como algo desagradable”.

“Y dentro de la parosmia está incluso la fantosmia, que es oler un olor que no está pero que vos percibís”.

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El impacto emocional

La pérdida de olfato puede afectar profundamente el bienestar, como ilustra la historia de Chrissi Kelly, la creadora de AbScent.

Kelly, quien nació en Estados Unidos y reside en Inglaterra, perdió el olfato a raíz de una infección viral en 2012.

“Entre unos seis y nueve meses después caí en una depresión profunda”, le relató a BBC Mundo.

“Hay algo fundamental que me gustaría que la gente entienda. Perder el olfato es un golpe a tu bienestar, afecta cada aspecto de tu vida. Sientes como si perdieras el sentido de quién eras”, agregó.

Tras consultar a médicos que “miraban en tu nariz sin darte soluciones”, Kelly comenzó a buscar información y a asistir a conferencias de especialistas.

En una de ellas dio con Thomas Hummel, experto del Centro de Olfato y Gusto de la Universidad de Dresden en Alemania.

Hummel fue el primer científico que publicó, en 2009, un estudio que evaluaba la efectividad del entrenamiento olfatorio.

“Cuando le conté mi historia a Hummel, él me escuchó compasivamente por media hora. Era la primera vez que hablaba con alguien que me entendía”.

Kelly comenzó a asistir a cursos que el experto alemán daba a especialistas y en 2015 acabó fundando AbScent.

El sitio tiene un canal de Youtube con videos explicativos y cuenta ahora con guías en español y portugués para usuarios en América Latina.

Saulo, Ana y Virginia

Muchos de los lectores de AbScent, como Saulo, Ana y Virginia, aseguran haber hallado en el sitio esa sensación de apoyo que Kelly experimentó al ser escuchada por Hummel.

“Yo fui a tres otorrinos, un neurólogo y un pneumólogo. Hasta me dieron un antiepiléptico que me dejó mal. Y a través de búsquedas incansables en internet llegué a AbScent, que fue fundamental para mantener la calma”, relató Saulo Segreto desde Río de Janeiro.

Saulo padece parosmia. “Para mí todas las cosas fritas huelen a quemado”, señaló.

“Últimamente siento un olor espantoso en muchas cosas. Me deja nauseabunda”, afirmó Ana Carbone, de Sao Paulo, quien padece lo mismo.

“Y me siento desnortada al no percibir olores como el de mi hija, de un perfume, o al no saber si puede haber una fuga de gas”.

En el caso de Virginia Mata, algunas experiencias son incluso difíciles de describir.

“Yo pasé el 23 de agosto de no oler nada a percibir un olor raro. Mi cerebro no sabe cómo procesarlo para ponerle un nombre, simplemente es algo extraño”.

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Cómo es el entrenamiento

No se sabe desde cuándo existe la técnica de entrenar el olfato, pero clínicamente es utilizada desde hace cerca de una década.

La rehabilitación consiste básicamente en inhalar olores, concentrando la mente, al menos dos veces al día.

“Tiene que ser todos los días, y son inhalaciones breves, más o menos de 20 segundos”, explicó Portillo Mazal.

En cada ejercicio se utilizan en general cuatro frascos con olores diferentes.

Los cuatro aromas usados por Hummel en sus primeros estudios fueron rosa, limón, clavo de olor y eucalipto, pero pueden utilizarse otras sustancias.

Portillo Mazal hace que sus pacientes preparen sus propios kits.

“Tengo dos variantes. Una es con aceites, que pueden ser de frutas, flores, menta peperina, o cosas como lavanda, tomillo o clavo de olor. (Los pacientes)en un frasco ponen algodón o papel y echan unas 40 gotas, renovando cada tanto”.

“La otra opción es un kit con cosas de la casa: les digo a mis pacientes que preparen frascos con café de máquina, jabón en polvo, orégano, o chocolate cortadito, por ejemplo”.

Uno de los centros que ofrece este tipo de rehabilitación en España es la Unidad de Entrenamiento Olfatorio del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón en Sevilla.

“Durante dos o tres semanas sometemos a los pacientes en un tiempo de 15 a 20 minutos a distintos olores y a distintas concentraciones”, le afirmó a BBC Mundo el doctor Juan Manuel Maza, director de la Unidad y rinólogo y cirujano de base del cráneo en el Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla.

“La discriminación la podemos entrenar. Con un estímulo repetido conseguimos que el paciente empiece a identificar y a discriminar ese olor”.

“Y pasadas las tres semanas los pacientes pueden acceder a odorantes o por formulaciones que recogen en distintas farmacias y le dedican unos tres minutos diarios aproximadamente”.

La importancia de concentrarse

Un aspecto fundamental del entrenamiento es hacer los ejercicios con mucha concentración.

“Ese minuto y medio de los ejercicios tenés que estar ahí, no pensando en lo que tenés que hacer ese día”, subrayó Portillo Mazal.

Chrissi Kelly recomienda también evocar recuerdos.

“Cuando abres tu frasco con aceite de limón, aunque no huelas nada, cierra tus ojos y recuerda todos los detalles de cuando olías o comías un limón”.

“Y debes estar atento a cualquier mensaje olfatorio que percibas, aunque no sea el esperado”.

Aún cuando no está concentrada en sus ejercicios, Virginia Mata trata a menudo de “evocar un momento, algún sentimiento”.

“Por ejemplo, siempre que está lloviendo trato de acordarme del olor a tierra mojada que inmediatamente me hace recordar esos días caóticos de lluvia y tránsito en la Ciudad de México”.

Cuáles son los resultados

“En general, cerca del 60% de las personas que pierden el olfato se recuperan hasta cierto punto”, le señaló Thomas Hummel a BBC Mundo.

“Y lo que nuestros estudios muestran en forma convincente es que con el entrenamiento olfatorio el ritmo de recuperación se duplica. Es decir, la gente se recupera más rápido y completamente”.

En algunos casos “recuperarse” no significa volver a oler exactamente como antes.

“A veces es como si estuvieras en un país extraño, hay olores que son como una nueva realidad”, afirmó Kelly.

La base científica del entrenamiento

Una de las claves que explican la efectividad de la rehabilitación es que el sistema olfatorio tiene una extraordinaria capacidad de regeneración.

“Una característica del sentido del olfato que no vemos en otros sentidos es su plasticidad”, le explicó a BBC Mundo el doctor Hummel.

“Las neuronas receptoras olfatorias se regeneran constantemente”.

Junto a esas neuronas receptoras hay además dos tipos de células.

“Las células de sostén ayudan a las neuronas a funcionar en forma adecuada”, señaló la doctora Portillo Mazal.

“Y también están las llamadas células basales, que son totipotentes como las famosas células madre, y que se pueden transformar en cualquiera de las otras dos, la de sostén o las neuronas”.

Zara Patel explicó que “las células basales producen nuevas neuronas receptoras olfatorias a lo largo de nuestra vida. Estimulándolas en forma repetida con la exposición a odorantes les estamos tratando de decir que ‘despierten'”.

La estimulación produce además cambios a nivel del cerebro.

“En una época se creía que la regeneración se daba solo en las neuronas a nivel del techo de la nariz”, afirmó Portillo Mazal.

“Pero gracias a la resonancia funcional se vio que el cerebro también se vuelve más ágil, logra hacer más con la poca información que recibe, por lo que la mejoría también se debe a la plasticidad a nivel del cerebro”.

Fuente: BBC Mundo

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novemadmin

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